En muchos hospitales universitarios, centros médicos y otras instituciones
en todo Estados Unidos están en marcha importantes investigaciones sobre
los cánceres oral y bucofaríngeo. Cada año, los científicos
aprenden más sobre qué causa la enfermedad, cómo evitarla
y cómo mejorar su tratamiento.
Cambios en el DNA: buena parte de los estudios se realizan para
aprender qué cambios
del DNA motivan que las células de la boca y la orofaringe se tornen cancerosas.
Uno de los cambios identificados con frecuencia en el DNA de las células
orales cancerosas es una mutación del gene p53. La proteína producida
por dicho gene funciona normalmente a fin de evitar que las células crezcan
demasiado, y ayuda a destruir las células con DNA dañado excesivamente
como para que las células lo reparen. El daño al DNA del gene p53
puede derivar en mayor crecimiento de células anormales y la formación
de cánceres. Estudios recientes sugieren que las pruebas empleadas para
identificar dichas alteraciones del gene p53 pudiesen permitir una identificación
muy precoz de los tumores bucales y orofaríngeos. Dichas pruebas también
pueden servir para definir mejor los márgenes quirúrgicos (revisión
para determinar si todas las células cancerosas fueron eliminadas) y establecer
qué tumores es más probable reaccionen ante la intervención
quirúrgica o la radioterapia.
Otro cambio del DNA encontrado en algunos cánceres orales es que el DNA
de un virus papiloma (HPV) se mezcla con el DNA del propio paciente. Algunas
partes del DNA de HPV instruyen a las células para que elaboren proteínas
que inactivan a la proteína p53. Pronto se realizarán estudios
a fin de establecer si las pruebas para identificar el DNA de HPV pudiesen ayudar
a diagnosticar tales cánceres. Factores de crecimiento tumoral: los investigadores han descubierto
sustancias que ocurren de manera natural en el cuerpo y promueven
el crecimiento celular.
Tales compuestos tipo hormona son conocidos como factores de crecimiento. Éstos
activan a las células fijándose a receptores específicos
para ellos en la superficie externa de las células. Algunas células
cancerosas crecen muy rápido dado que contienen más de los receptores
citados que las células normales. Uno de los factores de crecimiento vinculado
con los cánceres orales y bucofaríngeos recibe el nombre de factor
de crecimiento epidérmico, o EGF. Los cánceres bucales y orofaríngeos
con demasiados receptores EGF tienden a ser muy agresivos. Algunos estudios clínicos
analizan ahora nuevos medicamentos con capacidad de reconocimiento específico
y células con exceso de receptores EGF. Dichos fármacos funcionan
evitando que EGF favorezca la reproducción de las células cancerosas,
y también podría fomentar que el sistema inmune del paciente reconozca
y ataque el cáncer. Los estudios preliminares indican que por lo menos
uno de tales fármacos, llamado C225, hace más eficaz la eliminación
de los cánceres de la cabeza y el cuello de células escamosas mediante
la radioterapia. Nueva quimioterapia: los investigadores siguen produciendo nuevos
quimioterapéuticos
que pudiesen ser más eficaces contra el cáncer oral y bucofaríngeo
avanzado. Se analiza la quimioterapia intraarterial (inyección de medicamentos
en las arterias que nutren al cáncer) en combinación con la radioterapia
en un intento por mejorar su eficacia. Otro método novedoso para tratar
los cánceres de la cabeza y el cuello es la quimioterapia intralesional
(inyectar el medicamento directamente en un tumor). Hasta hace poco tiempo, el éxito
obtenido con esta técnica era limitado dado que el fármaco tendía
a diseminarse con bastante rapidez hacia tejidos cercanos y el resto del cuerpo.
Avances recientes en cuanto a la preparación de la solución medicamentosa,
de tal modo que permanezca localizada en el tumor, renuevan el interés
por la quimioterapia intralesional, y los resultados preliminares son alentadores.
Métodos de radioterapia novedosos: varios son los estudios clínicos
llevados a cabo para analizar la eficacia de nuevos regímenes de radiación
administrados dos veces diarias en el tratamiento del cáncer orofaríngeo.
Un par de estos tratamientos novedosos alcanzan porcentajes de curación
más altos. Están en marcha estudios clínicos para confirmar
estos resultados iniciales. También se ha avanzado en la reducción
de la xerostomía (boca seca), uno de los efectos secundarios más
importantes de la radioterapia de la cabeza y el cuello. Investigaciones recientes
sugieren que la amifostina puede ayudar a reducir este efecto colateral al limitar
el daño que la radiación causa a las glándulas salivales.
Se administra este medicamento en una vena unos cuantos minutos antes de cada
tratamiento de radiación. Los efectos secundarios de la amifostina incluyen
presión arterial baja, náusea y vómito. Asimismo, un nuevo
protocolo cuyo fin es radiar una zona desde varios ángulos, y controlado
con un programa computacional novedoso y un obturador de bloqueo, parece ser útil
para evitar la destrucción causada por la radiación en las glándulas
salivales al dirigir varios rayos en torno a ellas, eliminándolas del
campo de radiación. Vacunas: la mayoría de la gente las cataloga como un recurso para evitar
enfermedades infecciosas como la polio o el sarampión. Sin embargo, se
estudian vacunas como un medio para tratar a las personas con cáncer ayudándolas
a que su sistema inmune reconozca y ataque a las células cancerosas. Dado
que ciertos cánceres orales y bucofaríngeos contienen DNA del virus
papiloma humano, se estudian vacunas contra tales virus como un tratamiento para
dichos cánceres. Tratamiento genético: nuevos descubrimientos sobre cómo los cambios
en el DNA de las células en la boca y la orofaringe causan que tales células
se tornen cancerosas son aplicados a tratamientos experimentales cuya intención
es invertir dichos cambios. Por ejemplo, estudios clínicos analizan si
es posible sustituir los genes tumorales supresores anormales (como el gene p53)
de las células del cáncer oral con una copia normal, para restituir
el control del crecimiento normal. Están en desarrollo tratamientos genéticos
a fin de interferir con el efecto estimulante del crecimiento de ciertos virus
papiloma. Otro tipo de tratamiento genético agrega genes nuevos a las
células cancerosas para hacerlas más propensas a ser eliminadas
por ciertos medicamentos.
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Índice de las realidades del cáncer oral |