El informe de biopsia Guía para pacientes
por Edward O. Uthman, MD.
Diplomado, Consejo Americano de Patología

Introducción

Muchos estados médicos, incluyendo a todos los casos de cáncer, deben diagnosticarse al momento de retirar una muestra de tejido del paciente y enviarla a un patólogo para examen. Este procedimiento recibe el nombre de biopsia, palabra derivada del griego y que se puede traducir aproximadamente como “panorama de algo vivo.” Es posible obtener biopsias de cualquier órgano en el cuerpo usando diversas técnicas, algunas de las cuales exigen realizar procedimientos de cirugía mayor (p.ej., en la esplenectomía de estratificación para la enfermedad de Hodgkin), en tanto que otros no necesitan incluso anestesia local (p.ej., la biopsia por aspiración con aguja delgada de tiroides, mama, pulmón, hígado, etcétera). Después de que el doctor obtiene una biopsia la envía para análisis por otro doctor, el patólogo anatomista, quien redacta un informe con información diseñada para permitir que el doctor al cargo del cuidado primario trate adecuadamente el estado del enfermo.

El patólogo es un médico especializado en proveer diagnósticos médicos a través del examen de tejidos y líquidos retirados del cuerpo. Para convertirse en patólogo, un graduado de la escuela de medicina (M.D. ó D.O.) cursa cinco años en un programa de residencia de entrenamiento, después del cual es elegible para tomar un examen administrado por el American Board of Pathology. Si completa exitosamente dicho examen, se dice que el patólogo está “certificado por el consejo.” Casi todos los patólogos estadounidenses que trabajan en hospitales acreditados por JCAHO y/o en laboratorios comerciales reputados están certificados por el consejo o son elegibles por el mismo (éste último concepto designa a quien completó recientemente una residencia pero aún no pasa el examen). En términos cualitativos no hay diferencia alguna entre el médico patólogo y el patólogo doctor en osteopatía, en la medida que ambos cursan los mismos programas de residencia y toman los mismos exámenes que aplica el Consejo (Board).

Tipos de biopsia

1.- Biopsia escisional

Se elimina (escinde) todo un órgano o una protuberancia completa. Hoy en día esta clase es menos frecuente, debido al avance de la biopsia por aspiración con aguja delgada (véase adelante). Algunos tipos de tumores (como un linfoma, cáncer de las células sanguíneas llamadas linfocitos) han de ser examinados íntegros para permitir un diagnóstico preciso. Así, los ganglios linfáticos agrandados son candidatos adecuados para las biopsias por escisión. Algunos cirujanos prefieren éstas para casi toda masa mamaria con el fin de garantizar la mayor exactitud diagnóstica. Es peligroso cortar ciertos órganos, como el bazo, sin retirarlos por completo, por lo que en tales casos es preferible realizar una biopsia escisional.

2.- Biopsia incisional

Sólo se retira quirúrgicamente una porción de la masa. Esta clase se usa más a menudo para los tumores de tejido blando (músculo, grasa, tejido conectivo) con la meta de distinguir estados benignos de los sarcomas o tumores malignos del tejido blando.

3.- Biopsia endoscópica

Es probable que sea el tipo de biopsia realizado más a menudo. Se efectúa con un endoscopio de fibra óptica que el doctor inserta en la vía digestiva (endoscopia de la vía alimentaria), la vejiga urinaria (cistoscopia), la cavidad abdominal (laparoscopia), una cavidad articular (artroscopia), la porción media del tórax (mediastinoscopia) o la tráquea o el sistema bronquial (laringoscopia y broncoscopia), a través de un orificio natural del cuerpo o una incisión quirúrgica pequeña. El endoscopista puede observar directamente una zona anormal en el revestimiento del órgano en cuestión y desprender con pinzas fijas a un cable largo que corre por dentro del endoscopio fragmentos pequeños del tejido.

4.- Biopsia colposcópica

Es un procedimiento ginecológico usado típicamente para evaluar a la paciente con resultados anormales en la prueba de Papanicolau. De hecho, el colposcopio es un telescopio de de enfoque próximo que permite al médico ver con detalle regiones anormales del cuello uterino, por lo que es posible eliminar un ejemplar adecuado del área anormal y enviarlo al patólogo.

5.- Biopsia por aspiración con aguja delgada (FNA, por sus siglas en inglés).

Es una técnica muy simple que por décadas se ha usado en Suecia, pero sólo a través de los últimos diez años es que se ha difundido ampliamente en Estados Unidos. Se inserta en la protuberancia (tumor) una aguja no más ancha que la usada típicamente para administrar inyecciones sistemáticas (alrededor de calibre 22), y se aspiran al interior de la jeringa desde unas cuantas decenas hasta miles de células. El patólogo extiende las células sobre una laminilla, las tiñe y examina. A menudo puede establecer el diagnóstico en unos cuantos minutos. Los tumores de órganos profundos y acceso complicado (páncreas, pulmón e hígado, por ejemplo) son candidatos idóneos para este método, dado que la cirugía mayor es la única otra manera de obtener muestras de ellos. De manera típica, un radiólogo orientado con tomografías computadorizadas (estudio TAC) o ultrasonido lleva a cabo procedimientos similares de aspiración con aguja delgada que no requieren anestesia, ni siquiera local. Los aumentos de volumen tiroideos también son candidatos excelentes para la biopsia por aspiración con aguja delgada.

6.- Biopsia con sacabocados

Típicamente, es empleada por los dermatólogos a fin de obtener ejemplares de exantemas y masas cutáneas pequeñas. Después de inyectar un anestésico local, se usa un punzón para biopsias, que básicamente es una versión pequeña (3 ó 4 mm de diámetro) de un cortador de galletas, con el objetivo de cortar un fragmento cilíndrico de la piel. De modo característico, se sutura la perforación, que cicatriza con mínima formación de cicatrices.

7.- Biopsia de médula oséa

Ante cifras sanguíneas anormales, como en la anemia inexplicable, un número alto de leucocitos y pocas plaquetas, es necesario examinar las células de la médula ósea. En los adultos, se obtiene la muestra por lo general del hueso pélvico, típicamente de la cresta ilíaca posterosuperior. Ésta es la prominencia ósea a ambos lados de la pelvis, por debajo de los “hoyuelos del bikini” en la parte inferior de la espalda o la región superior de los glúteos. De manera sistemática, el hematólogo lleva a cabo biopsias de médula ósea, si bien la mayoría de los internistas, los patólogos y muchos médicos familiares también están entrenados para realizar este procedimiento.

Con el paciente recostado sobre su estómago, se insensibiliza con anestésico local la piel que cubre el sitio de la biopsia. Entonces se introduce la aguja a más profundidad para insensibilizar el periostio, la membrana superficial que cubre el hueso. A continuación, se introduce en el espacio medular una aguja rígida más grande y con punta muy filosa. Se fija una jeringa a la aguja y se aplica succión. Entonces las células medulares son absorbidas al interior de la jeringa. Este paso de la aspiración en ocasiones es incómodo, ya que no es posible insensibilizar el interior del hueso. Se vierte el contenido de la jeringa, que a simple vista parece sangre con fragmentos pequeños de grasa flotando en su entorno, sobre una laminilla de vidrio y se extiende. Después de la tinción, las células son visibles para el patólogo o el hematólogo examinadores.
Esta parte del procedimiento, la aspiración, a menudo se realiza antes de la biopsia central, en la que una aguja ligeramente más grande sirve a fin de extraer el centro óseo. Se retira el calcio del hueso para reblandecerlo, se procesa el tejido (véase “Procesamiento de muestras”, más adelante) y se hacen cortes de tejido. Aunque la biopsia central comprende el uso de una aguja más grande, a menudo es menos dolorosa que la aspiración.


Procesamiento de las muestras

Después de retirar el ejemplar del paciente, se procesa en una o dos maneras principales:

1. Cortes histológicos. Abarcan la preparación de cortes teñidos, delgados (menos de 5 micras, ó 0.005 mm) montados sobre una laminilla, por debajo de un cuadro muy delgado de vidrio llamado cubreobjetos. Dos son las principales técnicas para preparar cortes histológicos:

2. Cortes permanentes. Esta técnica produce muestras de la mejor calidad para el examen, a expensas del tiempo. Se sumerge varias horas el ejemplar fresco en un líquido llamado fijador (el tiempo requerido depende del tamaño de la muestra). El fijador, típicamente formalina (solución a 10% de gas formaldehído en agua amortiguada), desnaturaliza las proteínas en las células y las torna duras y “fijas”. Es probable que la fijación adecuada sea el aspecto técnico más importante del procesamiento de una biopsia.

Entonces, se coloca el ejemplar fijado en una máquina que de manera automática realiza un elaborado ciclo que dura toda la noche con el fin de eliminar toda el agua de la muestra y sustituirla por parafina. A la mañana siguiente, un técnico profesional, llamado técnico histológico o “histotécnico”, retira el ejemplar impregnado con parafina y lo “enclava” en un bloque más grande de parafina fundida. Se permite que ésta endurezca por enfriamiento y se monta en una máquina cortadora, llamada micrótomo. El técnico usa un micrótomo para producir cortes delgados del bloque de parafina que contiene el ejemplar de la biopsia. Se hacen flotar en baño maría los delicados cortes y se levantan sobre una laminilla de vidrio.

Se disuelve la parafina a partir del tejido en la laminilla. Con una serie de solventes, se restituye el agua a los cortes, que se tiñen en una mezcla de pigmentos. Los que se usan más a menudo son la hematoxilina, producto natural del duramen del árbol leguminoso Haematoxylon campechianum, nativo de América Central, y eosina, un tinte anilina artificial. La combinación de pigmentos, mencionada informalmente por los patólogos como “H y E” produce cortes rosados, anaranjados y azules que facilitan la diferenciación de distintas partes celulares. De modo característico, el núcleo de las células se tiñe de color azul oscuro, en tanto que el citoplasma lo hace de color rosa o anaranjado.

3. Cortes por congelación. Este método permite examinar histológicamente los cortes en unos cuantos minutos de haberlos retirado del paciente. Sin embargo, el costo es que la calidad de los cortes no es cercanamente tan adecuada como la de un corte permanente. Con todo, el patólogo hábil y un cirujano conocedor pueden trabajar juntos para usar la rápida disponibilidad del corte por congelación en aras de obtener un beneficio notable para el paciente.

4. Frotis. El ejemplar es un líquido, o pequeños trozos sólidos suspendidos en líquido. Se extiende el material sobre una laminilla para microscopio y se permite que seque al aire o se “fija” por rociado o inmersión en un líquido. Entonces, los frotis fijados se tiñen, se tapan con un cubreobjetos y son examinados con un microscopio.

Al igual que el corte por congelación, es posible examinar los frotis preparados al cabo de unos minutos de haber obtenido la biopsia. Esto es muy útil en procedimientos de aspiración con aguja delgada [véase arriba-FNA], en los que el radiólogo usa ultrasonido o una tomografía axial computadorizada para encontrar la zona de la cual se obtendrá la biopsia. El radiólogo puede dar una “pasada” con la aguja, y de inmediato entrega el ejemplar al patólogo, quien en minutos puede establecer si se obtuvo una muestra diagnóstica. Es posible terminar en ese punto el procedimiento, evitando al paciente la molestia y el inconveniente de las punciones repetidas.

Examen patológico

Descripción macroscópica

El patólogo inicia el análisis del ejemplar dictando una descripción según lo observa a simple vista. Éste es un “examen macroscópico” (o el “gross”, en inglés). Algunos patólogos pueden referirse al examen macroscópico como el “macro”. La mayor parte de las biopsias son pequeños fragmentos, de tejido con aspecto bastante opaco, por lo que su descripción macroscópica es breve y sirve principalmente como recurso para codificar qué biopsia provino de qué zona y descubrir imperfecciones si hay alguna duda sobre la etiquetación correcta de una muestra. La descripción macroscópica típica de una biopsia endoscópica de colon diría:
“ Pólipo de colon sigmoideo.” Nódulo ovoide, de superficie lisa, firme, de color café marrón pálido, que mide 0.6 ? 0.4 ? 0.3 centímetros. Todo el casete “A”, bisectado. En el ejemplo anterior, el primer ítem (entre comillas) es una relación exacta de cómo etiquetó el ejemplar el doctor que tomó la biopsia. Después de esto hay una descripción textual de cómo se veía la muestra, seguido de mediciones de su tamaño. La frase “todo el casete “A”, bisectado” denota que el ejemplar fue cortado por la mitad (“bisectado”), enviado completo (“todo”) para el procesamiento del tejido en un recipiente pequeño (casete) etiquetado “A”, que al final será colocado en el procesador de tejidos.

Ó rganos más grandes eliminados como biopsia poseen descripciones macroscópicas correspondientemente más extensas y detalladas. La siguiente es una descripción macroscópica de un bazo eliminado para valorar si la enfermedad de Hodgkin (cáncer de los tejidos linfáticos) se había diseminado hacia él:
“ Bazo”. Bazo completo, que pesa 127 gramos y mide 13.0 ? 4.1 ? 9.2 centímetros. La superficie externa es lisa, correosa, homogénea y de color violáceo pardo oscuro. No hay defectos en la cápsula. Los vasos sanguíneos en el hilum del bazo son permeables, carecen de trombos u otras anomalías. Los tejidos blandos del hilum contienen un solo ganglio linfático ovoide, de 1.2 cm, con una superficie cruenta gris oscuro y ninguna lesión focal.

En cortes del bazo en intervalos de 2 a 3 mm, hay tres nódulos bien definidos, color gris pálido sobre la superficie cruenta, que miden desde 0.5 hasta 1.1 cm en su dimensión mayor. El resto de la superficie cruenta es homogénea, color violeta oscuro y firme.

Resumen de los casetes: 1, vasos sanguíneos del hilum; 2, ganglio linfático del hilum, enviado completo; 3-6, ganglios del bazo, enviados completos; 7-8, bazo, alejado de los ganglios.

En el bazo descrito anteriormente, el patólogo encontró algunos aumentos de volumen (nódulos), la información más importante de este examen macroscópico. Es posible que corresponda a los tumores de la enfermedad de Hodgkin, sujetos a la confirmación por medio del examen microscópico. Buena parte de la labia restante se relaciona con “negativos pertinentes”, o cosas que de manera sistemática se buscaban pero no se encontraron, como una ruptura en la cápsula del bazo (que sugiere un accidente intraoperatorio), coágulos sanguíneos (“trombos”) en los vasos que irrigan el bazo y evidencias de una infección (en cuyo caso la superficie cruenta del bazo sería blanda en vez de firme). Asimismo, se encontró de manera accidental un ganglio linfático adherido al bazo, y esto se describió brevemente como que contaba con un aspecto normal.
El último párrafo de la descripción macroscópica aporta los “códigos” de identificación de los cortes del ejemplar enviado para examen microscópico en casetes. Las laminillas de microscopio preparadas a partir de los ejemplares procesados son etiquetadas con los mismos números que los casetes, y el patólogo que lleva a cabo el examen microscópico puede, haciendo referencia a la descripción macroscópica impresa, saber de qué parte del ejemplar provino el tejido en la laminilla.

Examen microscópico

La descripción microscópica, o la “micro”, es una representación narrativa de los hallazgos hechos a partir del examen de las laminillas de vidrio bajo el microscopio. La “micro” es considerada algo “opcional” en un reporte impreso. En casos similares, se estima que el diagnóstico (véase adelante) habla por sí solo. En seguida se expone una descripción microscópica incluida en el informe de la biopsia de colon antes presentada:
Ejemplar A: los cortes muestran una estructura polipoide formada por un centro fibrovascular, rodeado por un manto de mucosa que exhibe arquitectura adenomatosa con un patrón predominantemente tubular. Los túbulos están revestidos con epitelio columnar alto que exhibe pseudoestratificación nuclear, hipercromasia, actividad mitótica aumentada y pérdida de mucina citoplásmica. No hay evidencia de invasión del estroma. Es fácil observar que el lenguaje de la microscopia es mucho más misterioso que el utilizado en las descripciones macroscópicas. Queda muy por fuera del alcance de esta monografía cubrir los matices de la patología microscópica descriptiva. En general, las descripciones microscópicas son comunicados entre patólogos para fines relativos al encauzamiento del paciente y el aseguramiento de la calidad.

Diagnóstico

Es análogo a la “conclusión” de un reporte financiero. El propósito del examen macroscópico, el procesamiento del tejido y el examen microscópico es construir un argumento lógico encaminado a una valoración tersa de qué importancia posee la biopsia en términos de la salud del aquejado. Se expone en seguida el diagnóstico para la biopsia de colon, ya citada:
Colon, sigmoideo, biopsia endoscópica: adenoma tubular (pólipo adenomatoso). Este formato es muy usado, si bien hay variaciones. El primer término es el órgano o tejido comprendido (“colon”). El segundo (“sigmoideo”) especifica el sitio en el colon a partir del cual se obtuvo la biopsia. El siguiente término (“biopsia endoscópica”) denota el tipo de procedimiento quirúrgico usado para obtener la biopsia. A continuación aparece el diagnóstico propiamente dicho, en este caso “adenoma tubular”, un tumor benigno frecuente del intestino grueso y el recto, que incrementa el peligro de que en el futuro surja el cáncer colorrectal. En este caso en particular, aparece en seguida entre paréntesis un sinónimo más antiguo de adenoma tubular, “pólipo adenomatoso”.

Glosario de términos importantes

Para terminar, puede ser útil exponer un breve glosario de términos relevantes usados en los diagnósticos patológicos. Las palabras que aparecen en MAYÚSCULAS en la definición poseen su propia entrada.

ABSCESO
Bolsa cerrada que contiene pus. Es sencillo diagnosticar clínicamente algunos abscesos, en la medida que son dolorosos y pueden “formar punta” para que salga el pus. Sin embargo, los abscesos profundos y los crónicos pueden parecer en términos clínicos justo como un TUMOR y requerir una biopsia para diferenciarlos de una neoplasia.

ATÍPICO
Su definición simple y directa sería “inusual”, aunque “atípico” significa mucho más que eso. Usar el término atípico en un diagnóstico es una advertencia vaga al médico de que el patólogo está preocupado por algo, pero no lo suficiente como para decir que el paciente tiene cáncer. Por ejemplo, es muy difícil diagnosticar los linfomas (cánceres de los ganglios linfáticos). Algunas biopsias de ganglios son muy perturbadoras pero no satisfacen del todo los criterios tocante al cáncer. Un caso similar puede ser diagnosticado como “HIPERPLASIA linfoide atípica”. Otras hiperplasias atípicas importantes son las mamarias (hiperplasia ductal atípica y la hiperplasia lobular atípica) y del revestimiento uterino (hiperplasia endometrial atípica). Se considera que estos dos estados son signos de alerta precursores de que la paciente encara alto riesgo de presentar cáncer del órgano respectivo (mama y útero).

CARCINOMA. NEOPLASIA maligna cuyas células parecen haberse derivado de EPITELIO. Es posible usar esta palabra por sí misma o como sufijo. Los cánceres compuestos por células epiteliales columnares a menudo son llamados adenocarcinomas; los de células escamosas, carcinomas de células escamosas. De característica, el tipo de cáncer recapitula la clase de epitelio que reviste normalmente al órgano afectado. Por ejemplo, casi todos los cánceres de colon son adenocarcinomas, y el epitelio columnar es el revestimiento normal del colon. Sin embargo, hay excepciones.

DISPLASIA
Proliferación ATÍPICA de células. Aproximadamente, puede considerarse como una categoría intermedia entre HIPERPLASIA y NEOPLASIA. Su mejor uso es término para describir un fenómeno en el que el EPITELIO prolifera y exhibe el aspecto microscópico de tejido neoplásico. Pero, de otro modo, tiende a “portarse bien” y continúa revistiendo superficies corporales sin de hecho invadirlas, como sería el caso de una verdadera neoplasia maligna. Puede ser conveniente (aunque no totalmente exacto) considerar a la displasia como un “precáncer” o un cáncer incipiente. Es probable que el tipo de displasia que ocurre más a menudo sea la del cuello uterino, en la que es posible registrar con claridad una progresión de displasia a neoplasia. En este momento es más difícil relacionar claramente con la neoplasia otras displasias, como las mamarias y las de próstata.

EPITELIO

Tipo especializado de tejido que en circunstancias normales reviste las superficies y cavidades del cuerpo. Tres son los tipos principales: 1) epitelio columnar, que reviste el estómago, los intestinos, la tráquea y los bronquios, las glándulas salivales y otras, el páncreas, la vesícula biliar, la cavidad y los senos nasales, el útero (incluyendo el cuello interno), los trompas de Falopio, los riñones, los testículos, los vasos deferentes, así como otras estructuras ductales, 2) el epitelio escamoso estratificado, que reviste la piel, la boca, la faringe, el esófago, el ano, la uretra externa, la vagina y el cuello uterino externo, y 3) epitelio transicional (urotelio), que reviste la porción de los riñones que colectan orina, los uréteres, la vejiga y la parte interna de la uretra.

GRANULOMA
Tipo especial de INFLAMACIÓN caracterizada por acumulaciones de macrófagos, algunos de los cuales se fusionan en “células gigantes”. De modo especial, la inflamación granulomatosa es característica de la tuberculosis, algunas infecciones micóticas profundas (como la histoplasmosis y la coccidioidomicosis), la sarcoidosis (enfermedad de origen desconocido), así como la reacción ante cuerpos extraños.

HIPERPLASIA
Proliferación celular no NEOPLÁSICA. En algunos casos, puede ser la consecuencia de la reacción corporal normal ante un desequilibrio u otros estímulos. A su vez, en otros casos la causa fisiológica de la proliferación no es evidente. Un ejemplo del primer proceso es el aumento de volumen de los ganglios linfáticos cervicales como resultado de la reacción ante una infección bacteriana de la faringe. Los linfocitos que constituyen el ganglio se dividen y proliferan, ocupando más volumen en el ganglio y causando su expansión. Un ejemplo de hiperplasia en la que no se conoce el estímulo es la hiperplasia prostática benigna (BPH), en la que la glándula prostática de hombres mayores se expande sin motivo alguno. Si bien las hiperplasias no invaden otros órganos o sufren METÁSTASIS hacia otras partes del cuerpo, aún pueden causar problemas debido a su expansión física local. Por ejemplo, en BPH, la próstata expandida pellizca la uretra e interfiere con el flujo de la orina. Si no se trata, el resultado puede ser el daño renal permanente.

INFLAMACIÓN
Mediada por lo general por el sistema inmune, es una reacción ante estímulos nocivos. Se manifiesta clínicamente por aumento de volumen, dolor, sensibilidad, enrojecimiento, calor y/o pérdida de la función de la parte afectada. Sin embargo, para el patólogo, inflamación denota la infiltración de ciertas células del sistema inmune en el tejido u órgano motivo de examen. Tales células inflamatorias incluyen a: 1) neutrófilos, que son los leucocitos que producen pus y se observan en inflamaciones agudas o precoces, 2) linfocitos, que aparecen típicamente en inflamaciones más crónicas o de larga duración, y 3) macrófagos (histiocitos), que también surgen en la inflamación crónica. Algunos tipos de inflamación son fácilmente diagnosticables por el médico al cargo de proveer los cuidados primarios, como la lesión cutánea infectada que aparece sensible, caliente y que drena pus. Otras clases de inflamación no son tan fácilmente evidentes en términos clínicos y exigen obtener una biopsia para diferenciarlas de las neoplasias. Se anexa el sufijo “itis” a una palabra raíz con la meta de indicar “inflamación de __”. Por ejemplo, cervicitis, faringitis, gastritis y tiroiditis son inflamaciones del cuello uterino, la faringe (garganta), estómago y la glándula tiroides, respectivamente.

LESIÓN
Término ambiguo que denota “lo que está mal con el paciente”. Una lesión puede ser un TUMOR, una zona de INFLAMACIÓN o una anomalía bioquímica invisible (como la sensibilidad anormal de las células corporales a la insulina en la diabetes que inicia en la edad adulta).

METAPLASIA
Fenómeno en el que un tipo de tejido es sustituido por otra clase. Surge a menudo por la irritación crónica de un revestimiento EPITELIAL. Un ejemplo adecuado es el cuello uterino, en el que la irritación crónica y la INFLAMACIÓN causan que un epitelio columnar normal relativamente delicado sea sustituido por epitelio escamoso más resistente (similar al que cubre normalmente la vagina, que de modo natural está “hecha para resistir más”, por obvias razones). Esto fenómeno se denomina “metaplasia escamosa”. En su estado puro, la metaplasia no es dañina, pero algunas metaplasias son marcadores de un riesgo mayor de padecer enfermedades más graves. Por ejemplo, un tipo de metaplasia intestinal (en la que epitelio columnar intestinal sustituye al gástrico) es considerado como factor de riesgo para la producción subsiguiente del cáncer de estómago.

METASTÁSICO
De o perteneciente a la METÁSTASIS, o proceso mediante el cual las NEOPLASIAS malignas pueden verter células individuales, que pueden viajar por los vasos sanguíneos o linfáticos para alojarse en algún órgano distante y convertirse en tumores por derecho propio. Dos son las vías principales de metástasis: 1) hematógena, en la que las células viajan por los vasos sanguíneos, y 2) linfógena, en la que los vasos linfáticos conducen a las células cancerosas. En la linfógena, las metástasis tumorales pueden crecer a partir de células cancerosas atrapadas en los ganglios linfáticos que colectan la linfa que drena desde el órgano donde se desarrolló el cáncer original. Así, causan que los ganglios aumenten de volumen. En el cáncer mamario, los ganglios axilares (por debajo del brazo) son los primeros en verse afectados. En el de laringe (manzana de Adán), los ganglios en cualquiera de los lados del cuello (ganglios cervicales) son los primeros. Las metástasis hematógenas tienden a depositarse en los pulmones, el hígado y el cerebro. Muchos cánceres sufren metástasis tanto linfógena como hematógena. La mayor parte de las operaciones del cáncer intentan eliminar no sólo el órgano canceroso, sino también los ganglios linfáticos que drenan ese órgano. Algunos tipos de cáncer, en especial los más frecuentes (de pulmón, mama, colon y próstata) tienden a sufrir metástasis primero hacia los ganglios linfáticos. El examen patológico de dichos ganglios es importante en la “estadificación” del cáncer, que da al paciente y al médico cierta idea tocante a las probabilidades de curar el cáncer y cómo tratarlo mejor. Es posible leer del siguiente modo el diagnóstico típico de un ejemplar obtenido por la eliminación “radical” de un cáncer:
Mastectomía, mama izquierda: carcinoma ductal infiltrante; tres de quince ganglios axilares contienen carcinoma metastásico.

NECROSIS
Muerte del tejido; puede observarse en estados inflamatorios, así como en
NEOPLASIAS

NEOPLASMAS o NEOPLASIA
“ Crecimiento nuevo” de las células del propio cuerpo; es una proliferación de células que ya no se encuentran bajo el control fisiológico normal. Pueden ser “benignas” o “malignas”. Las neoplasias benignas son, de manera típica, tumores (aglomeraciones o masas) que, si son eliminados, nunca molestan de nuevo al paciente. Incluso si no se retiran, no pueden destruir órganos vecinos o “sembrarse” en otras partes del cuerpo. Las neoplasias malignas, o “cánceres”, son aquéllas cuya historia natural (o sea, comportamiento que exhiben de no recibir tratamiento) consiste en causar la muerte del paciente. La malignidad se expresa por 1) invasión local, en la que la neoplasia se propaga hacia órganos vitales e interfiere con su función, 2) METÁSTASIS, en la que células del tumor “son sembradas” en otras regiones corporales y, entonces, crecen y se convierten en tumores ellas mismas, y/o 3) síndromes paraneoplásicos, en los que la neoplasia secreta venenos metabólicos o cantidades inadecuadamente grandes de hormonas que dificultan las funciones de varios sistemas del cuerpo.

-OMA
Sufijo que significa “tumor” o “masa”. De manera típica, pero no invariable, denota una NEOPLASIA (“GRANULOMA” es una excepción). En relación con las neoplasias, las benignas son denominadas típicamente por una palabra, cuyo prefijo se refiere al órgano o tejido de origen, seguido del sufijo “oma”. Por ejemplo, leiomioma, osteoma, condroma, adenoma y hemangioma se refieren a neoplasias benignas de músculo liso, hueso, cartílago, tejido glandular y el de los vasos sanguíneos, respectivamente. Los términos análogos para las versiones malignas de tales neoplasias son, leiomiosarcoma, osteosarcoma, condrosarcoma, adenocarcinoma y angiosarcoma. Hay excepciones a estas reglas de vocabulario. Por ejemplo, todos los hepatomas y melanomas son malignos. Otros tumores, como los de las glándulas suprarrenales, no pueden ser catalogados como benignos o malignos con base en el aspecto patológico. Sólo su comportamiento a través del tiempo revela sus características verdaderas. Un ejemplo es el feocromocitoma (tumor de la médula suprarrenal): 10% son malignos, pero con tan sólo observar el tumor se ignora si un caso determinado pertenece a ese 10 por ciento.

PÓLIPO
Estructura que consta de una cabeza esferoidal fija a una superficie mediante un tallo (llamado también “pedículo” o “pedúnculo”). Un ejemplo excelente de cómo se ve un pólipo son los hongos que crecen en el suelo. Los pólipos pueden ser HIPERPLÁSICOS, METAPLÁSICOS, NEOPLÁSICOS, INFLAMATORIOS, o ninguno de éstos. Los pólipos típicos que se retiran del colon adulto en colonoscopias son neoplasias benignas llamadas adenomas tubulares o pólipos adenomatosos. Los pólipos nasales característicos que exhiben algunas personas alérgicas son de tipo inflamatorio. Los pólipos benignos frecuentes eliminados del cuello uterino son de origen incierto.

SARCOMA
NEOPLASIA maligna cuyas células parecen derivarse de otras distintas al EPITELIO. Los tejidos conectivos del cuerpo (tejido fibroso, músculo, hueso, cartílago, grasa y el revestimiento articular) tienden a originar los sarcomas. En el adulto, los CARCINOMAS son mucho más frecuentes que los sarcomas. Esto es lógico, dado que a medida que envejecemos, los revestimientos corporales son asaltados por una sustancia nociva tras otra. Por ende, no sorprende que células epiteliales en la vanguardia de la lucha con el ambiente sean las primeras en perder el control de su crecimiento y desarrollo. En los niños, los sarcomas constituyen una proporción extensa de los cánceres. Si bien los tejidos conectivos de los adultos son bastante estables y está protegidos del ataque ambiental, los del niño siguen creciendo, se desarrollan y las células se dividen, todo lo cual eleva las posibilidades de que algo se salga de control y cause que la célula pierda el dominio de su crecimiento.

SUPURACIÓN, INFLAMACIÓN SUPURATIVA
INFLAMACIÓN aguda caracterizada por infiltración de neutrófilos a nivel microscópico y por formación de pus en el plano macroscópico. El ABSCESO es un tipo especial de inflamación supurativa.

TUMOR
Masa o protuberancia que se puede palpar o ver a simple vista. Puede ser una NEOPLASIA, HIPERPLASIA, distensión, aumento de volumen o cualquier cosa que provoque un incremento local de volumen. Es preciso recordar que no todo tumor es cáncer y que no todos los cánceres son tumores.
Se presenta este artículo tal como está, sin aval alguno, expreso o implícito. Si bien se realizó todo esfuerzo por asegurar la precisión de la información, el autor no asume responsabilidad alguna por errores u omisiones, o por daños derivados de usar la información aquí contenida.

Copyright (c) Edward O. Uthman. Versión 1.002

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