La radioterapia

La radioterapia, llamada también tratamiento con radiación, es la terapéutica del cáncer y otras enfermedades por medio de la radiación ionizante. Ésta deposita energía que lesiona o destruye a las células en el área de tratamiento (el tejido blanco u objetivo) al dañar el material genético (DNA) de células individuales, imposibilitándoles el seguir creciendo.
Aunque la radiación lesiona tanto a las células cancerosas como a las normales, estas últimas pueden repararse y recobrar su funcionamiento adecuado. La radioterapia sirve a veces para tratar tumores sólidos localizados, como en el caso de los cánceres relacionados con el medio bucal. También puede servir para tratar la leucemia y los linfomas (cánceres de las células que forman la sangre y el sistema linfático, respectivamente).
Antes de comenzar los tratamientos con radiación, se conduce una sesión de planeación, o simulada. Esto abarca representaciones radiográficas especiales o de exploración por tomografía axial computadorizada, así como mediciones del área por tratar, además de marcas (de larga duración, pero no tatuajes permanentes) hechas en la piel del paciente para facilitar su posicionamiento durante los tratamientos reales. Esta sesión de planeación puede durar hasta 60 minutos, pero es fundamental a fin de contar con información para la proyección terapéutica óptima. Para los cánceres orales, así como con la mayor parte de los cánceres de la cabeza y el cuello, durante este procedimiento se elabora una máscara reticular porosa. Cuando se utiliza en una sala de radioterapia, la máscara inmoviliza la cabeza del paciente durante el tratamiento. Esto es muy importante de tal modo que la radiación sólo sea administrada a las zonas designadas.
La dosis total de radiación que el oncólogo de
radiación receta se divide en cantidades pequeñas
(fracciones) administradas a diario, por lo general cinco días
seguidos con dos días de descanso cada semana. Se sabe
que los pacientes toleran mejor las dosis diarias menores en tanto
siguen recibiendo el máximo beneficio de los tratamientos.
En circunstancias normales, cada sesión diaria dura poco
más o menos 10 a 15 minutos. La mayor parte del tiempo
transcurre asegurando la colocación apropiada de los dispositivos
a fin de bloquear la radiación, que limitan la dosis que
la zona apropiada recibe, y lograr que la ubicación del
paciente y el aparato sea la adecuada. De hecho se requiere más
tiempo para configurar la máquina y situar al paciente
que para administrar la dosis de radiación. Los miembros
del personal responsables de administrar los tratamientos diarios
de radioterapia cuentan con educación especializada y certificación
y reciben el nombre de terapistas de radiación.
La razón de que el curso terapéutico para ciertos
cánceres sea relativamente tan largo
(2-8 semanas) es proveer un margen para la reparación normal
de los tejidos después de cada exposición a la radiación,
así como reducir al mínimo la lesión permanente.
(La nutrición conveniente y un estado mental positivo también
pueden favorecer la reparación del tejido. Consulte Ud.
las recomendaciones tocante a la nutrición durante el tratamiento
en otra parte de este sitio.) La dosis diaria también tiene
que ser suficientemente grande como para destruir las células
cancerosas en tanto ahorra a los tejidos normales los valores
excesivos de radiación. Este acto de equilibrio es la base
de la radioterapia moderna.
Clases de radioterapia

Un tipo de radioterapia usada por lo regular abarca a los fotones, o “paquetes” de energía. Los rayos X fueron la primera forma de radiación de fotones usada para tratar el cáncer. Según la magnitud de energía que poseen, los rayos pueden servir para destruir células cancerosas en la superficie de una región o penetrar los tejidos a mayor profundidad en el cuerpo.
A medida que más alto es el valor de energía de los rayos X, mayor será la profundidad a la que podrán llegar en el tejido objetivo. Los aceleradores lineales y los betatrones son aparatos que producen rayos X de energía cada vez mayor. El uso de aparatos para enfocar la radiación (como los rayos X) en un sitio canceroso recibe el nombre de radioterapia de rayo externo. Con el equipo moderno de radiación, mínima es la energía de rayos X dispersa fuera del rayo terapéutico. La dispersión se refiere a la presencia de radiación en el cuerpo fuera del campo de tratamiento. Basta con imaginar un haz de luz a partir de una linterna proyectada sobre una pared. El haz de luz visible queda bien definido (equivalente al haz de radiación) sólo con un ligero halo luminoso en torno a los bordes (equivalente a la dispersión). En la radioterapia, un rayo X definido con precisión reduce al mínimo los efectos secundarios del tratamiento, dado que únicamente cantidades pequeñas de radiación viajan hacia otras partes del cuerpo.
Los rayos gamma son otra forma de fotones usados en la radioterapia. Los rayos gamma son producidos espontáneamente a medida que algunos elementos (como radio, uranio y cobalto 60) emiten radiación conforme se descomponen o deterioran. Cada elemento se descompone a una velocidad específica y emite energía en la forma de rayos gamma y otras partículas. Los rayos X y los rayos gamma poseen el mismo efecto sobre las células cancerosas.
La radioterapia interna es otra técnica para administrar
radiación a las células cancerosas; consiste en
colocar implantes radiactivos directamente en un tumor o una
cavidad del cuerpo. (La braquiterapia, la radiación intersticial
y la radiación intracavitaria son variantes de la radioterapia
interna.) En este tratamiento, la dosis de radiación
se concentra en una zona pequeña. En ocasiones, la radioterapia
interna sirve contra los cánceres de la lengua, el útero,
la próstata y el cuello uterino. Una de las ventajas
de esta clase de tratamiento es que otras partes del cuerpo
sufren menos exposición a la radiación.
En la actualidad se valoran algunos métodos novedosos
de radioterapia a fin de establecer su eficacia en el tratamiento
del cáncer. Una de esas técnicas es la radiación
intraoperatoria, en la que una dosis considerable de radiación
externa se dirige al tumor y el tejido circundante durante la
intervención quirúrgica. Otro método en
investigación es la radioterapia de haz de partículas.
Esta clase de terapéutica difiere en relación
con la radioterapia de fotones en que abarca el uso de partículas
subatómicas de desplazamiento rápido para tratar
cánceres localizados. Se requiere una máquina
muy compleja para producir y acelerar las partículas
necesarias para llevar a cabo este método. Algunas partículas
(neutrones, piones y iones pesados) depositan más energía
a lo largo de su trayectoria por el tejido que los rayos X o
los rayos gamma, dañando así más a las
células que tocan. Este tipo de radiación a menudo
se conoce como de alta transferencia de energía lineal
(LET elevada).
Los científicos buscan también modos para incrementar
la eficacia de las técnicas actuales de radioterapia.
Se estudian dos tipos de medicamentos experimentales tocante
a su efecto sobre las células sometidas a radiación.
Dichos medicamentos, llamados radiosensibilizadores, permiten
que sea más probable lesionar las células tumorales.
Otros fármacos conocidos como radioprotectores, resguardan
a los tejidos normales de las acciones de la radiación.
También se estudia la hipertermia, o el empleo de calor,
en cuanto a su eficacia para sensibilizar a los tejidos a la
radiación.
Otras investigaciones recientes sobre la radiación se enfocan en el uso de anticuerpos radioetiquetados a fin de suministrar dosis de radiación directamente al sitio canceroso (radioinmunoterapia). Los anticuerpos son proteínas muy específicas que el cuerpo elabora como reacción ante la presencia de antígenos (sustancias reconocidas como extrañas por el sistema inmune). Las células de algunos tumores contienen antígenos específicos que activan el sistema inmune del cuerpo con el objetivo de que produzca anticuerpos específicos para el tumor. Es posible fabricar en el laboratorio cantidades considerables de tales anticuerpos y fijarlos a sustancias radiactivas (proceso llamado radioetiquetación). Una vez inyectados, los anticuerpos buscan activamente a las células cancerosas, que son destruidas por la acción citotóxica (de destrucción celular) de la radiación. El beneficio de este método es que puede reducir al mínimo el peligro de dañar por la radiación a las células sanas del cuerpo. El éxito de esta técnica depende de la identificación de sustancias radiactivas apropiadas y el establecimiento de la dosis de radiación segura y eficaz que es factible administrar de este modo.
La radioterapia puede usarse sola o combinada con la quimioterapia o la cirugía. Al igual que todos los tratamientos del cáncer, la radioterapia puede tener efectos secundarios. Posibles acciones colaterales de la terapéutica con radiación incluyen la pérdida temporal o permanente de cabello en la región bajo tratamiento, irritación cutánea ligera a intensa, cambio temporal en el color de la piel en la zona tratada, náusea y fatiga. La exposición bucal a la radiación produce mucositis, que irrita bastante el interior de la boca. Dicho trastorno se resuelve después de que concluyen los tratamientos de radiación. La xerostomía es otra complicación vinculada con la radioterapia de la boca o la faringe. No es raro que las glándulas salivales sufran daño en el transcurso del tratamiento, situación que deriva en una pérdida permanente de la función salival (xerostomía). En diversos centros contra el cáncer, hoy en día se realizan estudios clínicos con seres humanos tocante a técnicas novedosas para evitar este daño colateral de las glándulas citadas. Con un programa computacional distinto para administrar la radiación desde varios ángulos en dosis menores, este método también incluye un nuevo dispositivo de obturador a fin de limitar el tamaño de los haces de radiación emitidos, pasando así por alto a las glándulas y evitándoles cualquier exposición a la radiación destructiva.
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